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Cuando el amor llame, aceptad su llamado, aunque el camino sea duro, difícil.
Y cuando sus alas se abran, entregaos, aunque la espada que está allí escondida termine provocando heridas.
Y cuando el amor diga algo, creedlo, aunque su voz destruya vuestros sueños, como el viento del norte devasta los jardines.
Porque el amor glorifica y crucifica. Hace crecer las ramas, y las poda. Tritura a los hombres, hasta dejarlos flexibles y dóciles. Los quema en fuego divino , para que puedan convertirse en un pan sagrado, que será consumido en el banquete de Dios.
No obstante, si tenéis miedo y solo queréis encontrar en el amor paz y placer, es mejor que os alejéis de su puerta y busquéis otro mundo, donde podréis reir, pero sin toda la alegría, y podréis llorar, pero sin usar todas las lágrimas.
El amor no da nada y no pide nada más allá de sí mismo. El amor no posee ni es poseído - porque él se basta.
Y no intentéis dirigir su curso: porque si el amor os considera dignos, él os dirigirá hasta donde debéis llegar.
Khalil Gibran "El Profeta"
Aliso 2004 — 25-01-2005 || 18:29
Eva sol — 26-01-2005 || 10:53
ozymandias — 26-01-2005 || 12:25