| Inicio |

El califa árabe hizo llamar a su secretario:
–Encierra a mi mujer en la torre mientras estoy de viaje –ordenó.
–¡Pero si ella ama a Su Majestad!
–Y yo la amo a ella –respondió el califa–. Pero sigo un viejo proverbio de nuestra tradición: «Haz pasar hambre a tu perro y te será fiel; hazlo engordar y te morderá».
El califa partió hacia la guerra y volvió seis meses después. Al llegar, llamó a su secretario y pidió ver a su esposa.
–Os ha dejado –fue la respuesta del secretario–. Su Majestad citó un bello proverbio antes de partir, pero olvidó otro dicho árabe: «Si tu perro está preso, acompañará a cualquier persona que le abra la jaula».
Paulo Coelho