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Una vez, un discípulo le preguntó a Confucio cómo ser feliz, cómo ser dichoso.
Confucio le dijo: «Estás haciendo una pregunta muy extraña, son cosas naturales. Una rosa no pregunta cómo ser una rosa.»
En lo que se refiere a la tristeza y la desdicha, tendrás mucho tiempo cuando estés en la tumba; entonces podrás ser desdichado a tus anchas.
Pero mientras estás vivo, estate totalmente vivo. De esa totalidad y de esa intensidad surgirá la felicidad y, sin duda, un hombre feliz aprende a bailar.
Queremos que toda la humanidad sea feliz, baile, cante.
Entonces todo el planeta será maduro, su conciencia evolucionará.
La conciencia de un hombre desgraciado, triste, no puede ser muy penetrante; su conciencia es débil, mortecina, pesada, oscura.
Sólo cuando te puedes reír sinceramente desaparece toda la oscuridad como en un destello.
Osho - El libro del hombre
Nacho Gallego — 12-05-2005 || 20:28