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Un hombre llegó a su casa cansado después de todo un día de trabajo. Su mujer le estaba dando un baño y mientras le echaba agua y le relajaba el cuerpo, le dijo:
«Mi hermano se ha hecho seguidor de Mahavira y está pensando en renunciar al mundo».
El hombre se rió y dijo: «¿Pensando?; ¡entonces nunca renunciará!».
La esposa se sintió herida, porque se trataba de su hermano. Así que dijo:
«¿Qué sabes tú? Yo nunca te he visto yendo a visitar ni a Mahavira ni a Buda ni a nadie, ¿y tú eres el que cree que sabe? Mi hermano es un gran erudito y entiende a Mahavira. Medita y reza, es un hombre religioso. En cambio tú, ¿qué? Yo no veo nada religioso en ti. Nunca te he visto rezar ni meditar. ¿Y tú te atreves a decir que él nunca será capaz de renunciar?
El hombre se levantó (desnudo, porque estaba tomando un baño), salió del baño y se fue a la calle.
La mujer le llamó: «¿Estás loco? ¿Dónde crees que vas?».
Él contestó: «Ya he renunciado».
Fue a Mahavira, se postró ante él y se convirtió en un fakir desnudo.
La mujer fue a buscarle, llorando.
Hasta el hermano de su mujer fue a convencerle de que no había prisa:
«¡Fíjate en mí! Llevo pensándolo durante veinte años. Eres un loco; ¿es esta manera de renunciar?».
El hombre contestó:
«No me importa, ¿hay acaso alguna otra manera de hacerlo? Lo has estado pensando durante veinte años y lo seguirás pensando durante veinte vidas. Siempre que renuncias a algo es de esta manera, porque no hay otra; ¡de una vez por todas!
Osho - El libro de la nada